Cuándo, dónde y por qué
Por Manu | En artículos
(publicado en el Periódico de la Publicidad – 9/12/2009)
Lo fácil sería escribir unas líneas sobre el caso RamoncínTM o del manifiesto sobre los derechos fundamentales en internet, pero como presupongo que lector, ávido de información, ya estará más que informado sobre estos temas, voy a hablar sobre un hecho curioso, y cuanto menos, inquietante.
En la red proliferan multitud de listas, como por ejemplo los "23 estilos más usados en css", "los 14 temas de WordPress que no puedes dejar de ver", "las 7 cosas que no sabías sobre el LHC", etc, y así sucesivamente hasta el infinito. Pero hay una lista con las cosas más molestas de internet, supongo que creada a partir de comentarios de los usuarios, y en la que en un apartado nos pone el contenido Flash como algo que desagrada a mucha gente. ¿Cómo? Están locos estos romanos. Intento pasar del tema y seguir a lo mío, pero un comentario en Facebook de un excelente diseñador me hace recapacitar, y cito parcial y textualmente: "cada vez soporto menos las webs en Flash". Se me cae el alma a los pies. Al igual que cuando recibes una malísima noticia, lo primero que haces es entrar en la fase de negación: no puede ser, es imposible. Pero entonces te paras un momento e intentas ponerte del lado del usuario, ese que no "pilota" tanto como te crees sobre internet y que siempre estás sobrevalorando, básicamente porque a veces las mecánicas promocionales son más complicadas que el salpicadero de la nave de Star Trek.
¿Realmente es necesario realizar webs en Flash? Sí y no. Depende. ¿Y de qué depende?. A la hora de atacar un proyecto ha de exponerse claramente qué contenidos y de qué tipo va a tener, la mecánica de la promoción, a que público va dirigido, restricciones y puntos débiles, y alguna que otra cosa más. Y siempre salta la pregunta ¿Flash o HTML? Bueno, la verdad es que absolutamente todas las webs están en HTML, lo que ocurre es que algunas tienen embebidas películas de Flash. La distinción que hago yo es la de valorar el tipo de contenido y la necesidad del cliente de aparecer bien situado en motores de búsqueda. Si tiene más de 3 párrafos por página y contenidos necesariamente indexables, está claro que será una página en HTML. Si buscamos notoriedad, dinamismo y unos contenidos visualmente atractivos, nos decantaremos por Flash. Parece fácil ¿verdad? Pues no. La tendencia actual es hacer absolutamente todo en Flash, y eso tampoco es eso. Me estaré tirando piedras sobre mi propio tejado, pero las cosas como son. Hacer siempre una web usando la tecnología de la extinta Macromedia no es la solución a todos los problemas. ¿Cuántas tiendas online has visto en Flash? ¿Y blogs? Yo ninguno, a menos que tenga algún tipo de pretensión.
A estas alturas tendría que estar superado, pero hay gente que insiste en que esto no sea así. Las diferencias, como las necesidades, han de ser claras. Y nada de medias tintas, ¿qué es eso de usar un menú en Flash y el contenido en texto plano? Igual de obtuso que obviar la semántica web. Como diría el portero de Aquí no hay quien viva, un poquito de por favor.
